Si te preguntas cuál es la carne tradicional para la cena de Navidad, la respuesta clásica en muchos recetarios es el Redondo de Ternera. Es una pieza conocida por ser magra y fácil de cortar.
Sin embargo, en Bueyes de León nos gusta ir un paso más allá. Si lo que buscas es evitar que la carne quede seca y prefieres un bocado meloso, brillante y lleno de sabor, nuestro consejo de carnicero es que apuestes por el gran olvidado de los asados: el Morcillo (o Jarrete).
Gracias a su gelatina natural, conseguirás una textura que se deshace en la boca y una salsa con un cuerpo espectacular, algo muy difícil de lograr con cortes más magros como el redondo.
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